Hace siglos, esta parte del mundo era prácticamente un alto horno alimentado por actividad volcánica. Para nuestra fortuna, hay una planta que prospera en el rico subsuelo volcánico rojo; el agave tequilana weber variedad azul.

El Cerro, un volcán dormido de 2,200 metros de altura, domina el paisaje en donde la villa de Amatitán se aferra a sus laderas. El sol calienta la tierra donde la temperatura promedio es de 26.1° C. No podría ser mejor. La altitud, el suelo y el clima de Amatitán constituyen la combinación ideal.

Tal vez, después de todo, los dioses sí tuvieron algo que ver...