En los tiempos prehispánicos, los pueblos antiguos de México llevaban una relación estrecha con la naturaleza. Sus actividades cotidianas demostraban un profundo respeto al entorno natural, y aprovechaban los frutos de la tierra que los dioses les otorgaban. Una planta sagrada y nativa a la región era el agave.
Los animales también eran altamente venerados, y se consideraban cohabitantes de las tierras. El jaguar, la serpiente y las aves falcónidas eran considerados como representaciones de los mismos dioses entre los hombres. Las aves, sobre todo, eran representación importante por su capacidad de vuelo y por poder elevarse hacia el cielo, cuna de los dioses. Por ello las aves son simbolizadas con alta frecuencia en la cultura prehispánica.
El Ave Partida es muestra del cariño por las tradiciones, recuerdo de su leyenda y del respeto que se merece nuestra tierra y nuestro sagrado agave.
Los animales también eran altamente venerados, y se consideraban cohabitantes de las tierras. El jaguar, la serpiente y las aves falcónidas eran considerados como representaciones de los mismos dioses entre los hombres. Las aves, sobre todo, eran representación importante por su capacidad de vuelo y por poder elevarse hacia el cielo, cuna de los dioses. Por ello las aves son simbolizadas con alta frecuencia en la cultura prehispánica.
El Ave Partida es muestra del cariño por las tradiciones, recuerdo de su leyenda y del respeto que se merece nuestra tierra y nuestro sagrado agave.
